El día en que se nos acabaron las sombritas...

"La luz resplandece..., y las tinieblas no la impidieron..."

Toda luz proyecta una sombra, el reflejo de la densidad del objeto que recibe esa luz... Toda sombra sirve de confort cuando la intensidad lumínica y la temperatura de la fuente de luz sobrepasa nuestra capacidad de resistencia.

A quién le gusta tostarse? Quizá sólo al pan para tener un poco de crunch y estilo...

Una mañana de julio, el día se tornó impredecible..., cambios, ajustes y solicitudes para poder estar en los momentos culmen de un cumpleaños. Me dolía la cabeza, si sólo hubiera pensado en mí, me habría quedado en cama hasta sentirme más entera, pero la responsabilidad, el compromiso, el corazón y la empatía, me movieron para salir y cumplir todos los pendientes.

Uno de ellos, era recoger el regalo de cumpleaños que mi hermana había mandado a hacer para nuestro hermano, con quien yo sabía que había sido su mejor amigo de adolescencia..., tenía mucho tiempo sin saber de él, lo conocí como adolescente y este día lo encontraría como hombre. No tenía ninguna expectativa mas que recibir el regalo y regresar a prisa para prepararme para lo que seguía.

Dicen que cada día al despertar es bueno aliarse con la esperanza, ya que no sabemos las sorpresas que nos deparen en el día..., tal vez nos encontremos con algo o con alguien que estuvimos esperando, tal vez nos toque vivir o ser testigos de milagros..., tal vez hoy sea el día de aquello que será trascendente en tu historia..., uno nunca sabe...

Recientemente había estado pidiendo a Dios por un amigo, uno cercano, alguien con quien pudiera convivir, comunicarme, tener cierta afinidad y propósito, una amistad sana, de confidencia y compañerismo, con experiencias reales, porque ya es demasiada virtualidad en estos días, y después de mi petición estuve receptiva a la respuesta..., pensé en una persona con quien tengo simpatía musical, pero él no era..., después llegó un amigo del pasado que intensificaba mis dolores de cabeza con todo lo que me hacía procesar y el choque que generaba con mis pensamientos..., y finalmente, llegó el día de la primer sombrita, bajo la cual no sólo encontré al amigo de mi hermana, sino a un chico al que me dio gusto escuchar, con quien pude tener una corta pero nutrida conversación, un intercambio de opiniones y coincidencia en la forma de pensar sobre la evolución de la amistad.

Llegué un poco antes de la hora acordada ese día, así que me fui a caminar en lo que llegaba la hora, no me gusta la sensación de eternidad mientras uno espera, así que le pedí que me avisara cuando llegara al punto de reunión, y así sucedió, me marcó y me dijo que ya estaba en el sitio, debajo de una sombrita..., yo estaba a media cuadra de llegar y cuando di la vuelta para encontrarlo, lo primero que llamó mi atención fue la referencia de la sombrita..., no pude evitar manifestar la gracia que me dio esa escena, era literal una sombrita que proyectaba la parte alta de la barda de la escuela, y siendo medio día, creo que no se podía esperar una sombra más frondosa.

Me dio gusto verle, me mostró el regalo y conversamos un poco, sólo el tiempo que nos permitió la sombrita permanecer en ese lugar..., aunque me dolía un poco la cabeza, sentía en mi interior la inquietud de decirle "vamos por un helado", pero también sabía que él tenía delimitado su tiempo, así que sólo albergue ese deseo de lo que pudo haber sido un encuentro inesperado que terminaría con una plática amena mientras nos refrescaba un delicioso helado. En la realidad, cuando la luz del sol nos alcanzó y nos empezó a quemar, fue el momento de la despedida, recuerdo haber dicho "nos vemos 10 años después nuevamente", y me subí al transporte..., él dijo algo pero no lo escuché...

A pesar de todos los desafíos de ese día, al recordar ese momento no podía dejar de esbozar una sonrisa..., me cayó bien!!!, es raro para mí el sentir una simpatía tan inmediata con alguien, sobre todo si esa persona es seria, aunque él me pareció muy natural..., no sentí que hiciera el esfuerzo por caer bien, simplemente lo percibí como él mismo...

La historia no acabó con el "nos vemos 10 años después"..., mi espontaneidad y emoción por ese momento, así como en él, nos llevó a hacer realidad la plática con helado...

He tenido un tiempo difícil, si me comparo con una nube, llegué a condensar tanto, que la oscuridad en mí sólo podría desembocar en lluvia..., me sentía tan cargada, que pensé que el día del helado podría ponerme a llorar, pero no fue así, desde el momento en que lo vi llegar, provocaba en mí una sonrisa, el sólo verlo, serio, llegando tarde, con cierta prisa pero con calma..., no podía evitar sentir una especie de gracia y simpatía que cambiaban en automático mi sintonía, era como si un rayo de sol reflejara en esta nube e hiciera aparecer el arcoíris de la sonrisa...

Las veces que nos reunimos, buscamos estar en las sombritas..., él es un ser de baja tolerancia al sol, y yo también, sobre todo en horas de alta intensidad.
Es bueno poder resguardarte bajo la sombra, encontrar un sitio con la suficiente luz para observar, y con la temperatura adecuada para poder pasar un momento en el que las horas pasan tan rápido al hablar, aunque el cuerpo resienta la permanencia...

Conforme los días pasaban se convirtió en mi confidente y cómplice de las ideas que me surgían, eso nos llevó a un par de sombritas más..., siempre llegó tarde, aun cuando me decía que era una persona puntual, pero compensaba su tardanza..., una vez me llevó un par de chocolates, aún recuerdo el verlo llegar con prisa, con su singular seriedad que al paso de las horas desaparecía por instantes, y me permitía ver su sonrisa. No pude llorar con él, pero siempre me hizo sentir escuchada..., a veces me observaba de una manera en que parecía que trataba de adivinar qué tanta verdad había en mis palabras..., no es común que te encuentres con una PAS que te abra su confianza, y tampoco es común encontrar a alguien que sabe lo que se siente que no te escuchen cuando lo necesitas.

Similares y opuestos, muy parecidos pero en caminos y sintonías diferentes..., nos identificábamos en lo semejante, y en nuestras diferencias existía la posibilidad de aprendizaje, de consejo, de observar desde otra perspectiva..., tal vez no era su intención, pero a través de sus palabras y su compañía no sólo me hacía sentir vista, sino que ayudaba a calmar mi saturación mental, parecía que teníamos mentes afines, pero sin duda lo que más nos diferenció fue el corazón.

La amiga/conocida que le contaba muchas cosas, que venía de otro planeta que él alguna vez me dijo que quería conocer, esa era yo para él, esa fui, hasta que la luz empezó a revelar una madeja de confusión que nos rodeaba, inconsistencias, semillas de desconfianza, historias del pasado que aun entonaban un eco en el presente, y que no concordaban con la manera en que describió la evolución de la amistad cuando lo conocí... Parecía que bajo la sombra todo estaba tranquilo, sólo podía verlo a él, pero en cuanto la luz nos alcanzaba y se acentuaba, incomodaba, revelaba...

Llegó el día, que bajo nuestra última sombrita, se expuso lo que había revelado la luz..., aún esa conversación fue tranquila bajo la sombra, reflexiva y hasta con risas. La verdad pensé que nuestro último encuentro me iba a dejar tristeza y desazón, pero no fue así..., cuando se presiente un final, uno se prepara para el duelo..., pero hay finales que se parecen a un hasta luego... Todo se aclaró, se dijo que habrían cambios para la congruencia y parecía que la historia continuaría, tenía fe en que todo se acomodaría y tendría un cauce definido, tenía fe porque llegué a ver la presencia de un brillo en tu alma, la evidencia de que sí sabías disfrutar los momentos agradables de la vida.

Estaba contenta, no sólo porque encontré a quien necesitaba para descargar mi nube interna..., y con quien compartir hasta las ocurrencias más simples que se asomaban por mi cabeza..., no sólo estuve feliz por mí, sino por tí también, veía en tu camino una forma más auténtica de vivir, una rienda de madurez y convicción que te sorprendería mucho, que te traería muchas cosas buenas, veía a "Peter" crecer..., salir de la sombra de "nunca jamás" y ser visto en el mundo que reconocería su valentía, integridad y talentos.

No hubo helado, ni chocolates en nuestra última sombra, sólo sinceridad, una mesa puesta y muchas cartas..., confianza, apertura y consejos...

El día que se nos acabaron las sombritas, la luz develó todo lo que se ocultaba, detrás de una simpatía y una intención de querer tratar y conocer a quien nos había caído bien..., pero no sólo la luz extingue una sombra, también la oscuridad lo logra, cuando el sol se oculta y no hay luna, ni lámparas que brillen, cuando uno se cierra, cuando uno deja de ver a quien está a su lado, y sólo puede verse a sí mismo, o ni eso, pero sí sentirse y enforcarse en lo único palpable que es uno.

El día que se nos acabaron las sombritas fue porque decidiste estar más asiduamente en tu refugio, y tu presencia se dejó de escuchar mientras hablaba, sólo te fuiste, sin recordar siquiera el eco de tus palabras, y menos las mías... Saliste, y bajo la luz sobre la nada, la verdad fue revelada..., te elegiste, y yo también me elegí, dejamos de ser similares, para seguir en nuestros caminos, en nuestros opuestos, donde no hay sombritas que compartir...






 

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