Guanajuato…

Conocer y reconocer una ciudad que encierra cierto misterio, cierta calidez, ciertos descubrimientos… callejones que parecen laberintos y túneles que deparan sorpresas, sustos y gratas experiencias…
Esta vez no me cautivaron los atractivos, las edificaciones, los estilos ni los servicios, pues la verdad, no me fijé mucho en ellos…, cómo podría desviar mi atención a la cultura y aprendizaje teniendo tan grata y noble compañía :)…
Guanajuato dejó de ser un sitio de visitación y se convirtió en un paisaje de experiencias :)… donde se dieron cita la calma, el asombro, el desconcierto, las sorpresas, la paciencia…el cariño…
Mi anfitrión se convirtió en guía, compañía y proveedor, más que de hospitalidad, de cariño, atenciones, cuidados…
Y la ciudad dejó de ser Guanajuato para convertirse en escenario de sonrisas, chistes tontos, discusiones con gracia, caminatas, películas, silencios… y con ello, el tiempo dejó de cuantificarse en días y se resumió a momentos…
Esta vez no fue mi cómplice ni acompañante un sombrero, sino algo…alguien mejor… un humano :)… un alma comprensiva y llena de afecto…
Me quedo con los momentos que ambos construimos, con los paisajes, con la esencia grabada en mis recuerdos… contigo… :)
Guanajuato dejó de ser Guanajuato… un lugar, una ciudad... Hoy por hoy Guanajuato eres Tú…   


Comentarios

  1. Las ciudades, no siempre han sido los edificios que existen, esos sólo son cascarones que resguardan las verdaderas ciudades, los verdaderos mundos...

    La ciudad la forman las personas que la habitan, con sus humores y amores, son sus alegrías y su tristezas, con su felicidad compartida, y de ella, se forman mundos particulares y generales.

    En las ciudades existe también el cielo y el infierno... "—El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio."

    Ahora, formas conmigo la ciudad que soy para ti. Ahora también, formas parte de mi mundo y lo enriqueces y se hace más grande y más luminoso... Ahora también eres parte de mi cielo, de mi Paraíso...

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  2. "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio."

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