Es difícil...
Es difícil escribir a alguien sin saber a quién dirigirse…, es más difícil aún estar consciente de que no hay nadie a quien dirigir estas palabras…
Tanto tiempo de callar, tanto tiempo de escuchar, y ahora que me encuentro ávida de consuelo, de escucha, de palabras de aliento, nadie está realmente cerca…
Me duele el corazón, literal y tan físico como la presión que siento en él en este momento…, creo que mi estómago se rindió y se hartó de contener tanto embrollo de sentimientos…
No sé ni porque no decido detener este sufrimiento, o quizá simplemente, estoy viviendo mi duelo y conforme a los pensamientos, al tiempo mismo y a cada lágrima, estoy dejando ir mis sentimientos…
Es muy difícil caer en la cuenta de que yo sólo vivo lo que creo, y lo que es, no precisamente es como yo lo siento, o como yo lo vivo…
Creí haber tenido un buen y gran amigo, creí que por sólo ser yo, podía ser querida sin que se requiriera algo a cambio, y que ese cariño era mayor que mis dudas por saberlo merecido o no…
Sí, fueron tiempos lindos, siempre que se vive en la ilusión, han de serlo…, y me hubiera gustado atesorarlos de por vida y que cuando los llegase a recordar, fueran alicientes y motivaciones que alimentaran mi fé de creer…
Hubiera querido…, pero no es así, hoy me duele siquiera el saber que lo viví, y que caí en la ingenuidad de creer que eran tan reales y tangibles como mi convicción porque así fueran…
Decir, ya es hacer…que gran mentira…, hoy en día, tal parece que la palabra se ha degradado en cuanto a su valor, las promesas han pasado a ser sólo supuestos ilusorios que perdieron su propiedad de conversión a ser hechos…
La única constante es el cambio…, vaya que lo es, pero para muchos ha pasado a ser sólo una justificación, por cobardía, por miedo, por evitar los compromisos…
¿Dónde quedaron los méritos? ¿El esfuerzo? ¿Las metas? ¿Las creencias?...
Hay algo llamado confianza, que ha pasado a ser tan solo un juguete, y que antes, era por mucho un preciado tesoro…
Creo que el mismo valor, se ha corrompido y se le ha torcido, pues ahora resulta que valen más lo recuerdos, las ilusiones, que el presente mismo…
Cada vez creo menos en las personas, cada vez la desilusión se hace presente, pero no pierdo la fé, la poca fé que ha mermado su luz, mientras supero la penumbra…
Habrá quien aun tenga y predique el honor en su vida…
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