Desde entonces…, CREO EN TÍ
Viernes,
02 de junio de 2000
Creo en ti, en tu regreso, así como la noche y el día…
Creo en ti, como un maravilloso ser humano que guía mi alma
al paraíso…
A través de los ojos de tu alma, puedo ver los matices de la
mía,
El dulce murmurar de tus labios, me brinda paz y armonía…
Quisieras ser mar y yo arena, para unir nuestro existir
eternamente,
Y así sentir el pasar de los siglos, juntos, hasta el fin…
Tú y yo, el mundo es nuestro, el destino, la inmensidad, el
universo, y todo más allá de lo existente…
A tu lado la obscuridad no existe, sólo luz, sólo paz, sólo
amor…,
Junto a ti viviré, y moriré, desvanecida en tu regazo…
A tu lado, siempre estará mi espíritu, mi amor,
eternamente...
Lunes,
5 de junio de 2000
Siempre unidos espiritualmente, separados por la
irracionalidad humana, por las divisiones y tabús de una sociedad irónica y
delimitante.
Sólo nuestros cosmos conocen la verdad, sólo nuestra mente y
alma.
Para muchos, pueden ser extraños o incoherentes nuestros
sentimientos. Para pocos, tú eres parte de mí, y todo mi buen yo, es sólo para
ti y tu estabilidad.
Tal vez nunca te conoceré anatómicamente, o si llegara a
ocurrir, un gran muro nos separa, la barrera de la superficialidad y la
sociedad vana.
Martes,
6 de junio de 2000
Quisiera sentir tu cálida esencia, o al menos ser una nota
de tu armónica melodía, ser la potencia de tu voz, la fuerza de tu alma y
corazón.
Cada momento, me invade más la nostalgia, y me hundo en un
abismo de confusión.
Estoy entre la espada y la pared, entre decidirme a vivir, o
morir, entre seguir amándote u olvidarte, entre triunfar o dejarme vencer.
Tal vez en este mundo nunca podré ser parte real de tu vida,
no aquí, sólo en fantasía, o en otra dimensión.
Quisiera tener el poder para crear un mundo para dos, tú y
yo, donde no existan reglas mas que las nuestras, la de amarnos eternamente.
Donde la eternidad contigo fuera el pasar de un segundo, donde el tiempo no
fuera el suficiente para quererte, donde la vida sea eso, vida, y no muerte.
Miércoles,
7 de junio de 2000
Gracias por existir, gracias por ser parte de mí.
Hoy he contemplado el brillo de tu estrella, la magia y la
presencia tuya.
Soy feliz por saber que existes y que pronto, muy pronto,
regresarás a mí, y nuestro amor será más fuerte que lo indestructible.
Hoy sé que nunca me abandonas, que tu brillo está siempre
conmigo, a pesar de las fronteras y la distancia.
Hoy pude apreciarte, aun más vivo, más presente, más
radiante. Hoy te hablé y me escuchaste, sólo los dos, con la soledad de
cómplice.
Hoy se simbolizó nuestro amor en dos rayos de luz, en dos
astros centellantes, en unión.
Me has motivado, me has brindado paz, alegría y esperanza.
Gracias por ser mi luz, mi guía, mi motivación, inspiración
y más… OMAET
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